Seis meses después, Julien tocó el timbre de la casa de su padre. Cansado y angustiado. “Papá, necesito ayuda”.
“La respuesta es no.”
Un largo silencio. Luego: “Entonces por qué me dejaste entrar?”
“Así que entiendes lo que es perder algo. No hay ayuda económica. Pero si reconstruyes tu vida con honestidad y respeto, entonces podemos hablar.”