PARTE 2
Daniela tenía veintinueve minutos.
Veintinueve minutos antes de que su madre cruzara esa puerta junto al hombre que quería destruirla.
Veintinueve minutos antes de que Leticia llamara a la policía.
Veintinueve minutos para salvar a la única persona que nunca le había fallado.
No podía llamar a Mariana y gritarle la verdad. No por teléfono. Si Óscar estaba a su lado, cualquier reacción inesperada de su madre podría alertarlo. Podían cambiar el plan. Podían deshacerse de la pulsera. Podían inventar otra cosa peor.
Daniela necesitaba pruebas irrefutables.
Y necesitaba que la policía las viera con sus propios ojos.
Marcó al 911.
—Buenas tardes, ¿cuál es su emergencia?
—Mi nombre es Daniela Ríos Mendoza. Vivo en la calle Insurgentes Sur 1842, departamento 4B. En aproximadamente veinte minutos, alguien va a llamar a este número para reportar un robo falso en mi domicilio. Quiero que envíen una patrulla, pero que no intervengan hasta que yo les dé la señal.
La operadora hizo una pausa.
—Señorita, ¿puede explicarme con más detalle?