Daniel mirĂł a su hijo.
“EstarĂ© aquĂ.”
Noé lo estudió.
“¿Incluso cuando me enojo?”
“SĂ.”
“¿Incluso si el tratamiento no funciona?”
Daniel tragĂł.
“SĂ.”
“¿Aunque no mejore?”
Daniel se acercĂł a la cama.
“Escúchame, Noé. No tienes que caminar para hacerme sentir orgulloso de ti. No tienes que ganar nada, lograr nada o convertirte en alguien importante.”
TomĂł la mano de su hijo.
“Ya eres importante para mĂ. Ojalá hubiera entendido eso hace catorce años.”
Los ojos de Noé brillaron.
Luego hizo la pregunta que Daniel recordarĂa por el resto de su vida.
“Papá, Âżalguna vez pensaste en mĂ antes de saber que existĂa?”
Daniel no podĂa mentir.
“PensĂ© en tu madre todos los dĂas, incluso cuando fingĂ que no.”
Él hizo una pausa.
“Pero estaba demasiado orgulloso para buscarla. Y por eso perdà la oportunidad de conocerte.”
Noé miró hacia otro lado.
“Ojalá nos hubieras encontrado antes.”