Emily dijo que querĂa que Noah recordara de dĂłnde habĂa venido.
Daniel entendiĂł.
Esa tarde, los tres se sentaron en el porche de la casita.
NoĂ© era más fuerte ahora. PodĂa permanecer de pie con ayuda y habĂa comenzado a tomar medidas de apoyo durante la terapia. Sus mĂ©dicos se mantuvieron cautelosos, pero su progreso habĂa superado sus expectativas iniciales.
TambiĂ©n se estaba convirtiendo en un adolescente que discutĂa sobre las tareas, se quejaba de las verduras y exigĂa más tiempo en su computadora.
A Daniel le encantaba cada momento normal.
Cuando Noah entrĂł a buscar su chaqueta, Emily permaneciĂł en el porche.
Daniel se volviĂł hacia ella.
“¿Puedo preguntarte algo?”
Ella asintiĂł.
“¿Alguna vez piensas en cĂłmo habrĂa sido nuestra vida si no te hubiera echado?”
Emily miró hacia los árboles.
“A veces.”
“¿Qué imaginas?”