Ahora sé que no es verdad.
Por encima de todo deben estar la vida, la dignidad y el derecho a decir basta.
La sangre no convierte una traición en amor. Y perdonar, si algún día ocurre, nunca debe significar regresar al lugar donde intentaron destruirte.
Me quedé mirando las vides nuevas.
No había vuelto a ser la mujer de antes.
Había aprendido a ser una mujer que jamás volvería a entregar las llaves de su vida a quien le pidiera cerrar los ojos.