El nombre me resultaba totalmente ajeno. Cuando Eric afirmó que ella había sido su hermana de crianza en el sistema de acogida, el desconcierto creció, ya que él siempre me había asegurado no tener ningún pariente en el mundo. La respuesta de Eric fue que realmente creía encontrarse solo en la vida.
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El verdadero origen del recién nacido y un secreto del pasado
Eric miró hacia la cuna y explicó el destino de aquella mujer:
«Rebecca era la madre de Owen. Murió dos días después del accidente».
La revelación me dejó sin palabras, pero las siguientes frases rompieron por completo la imagen de mi propia familia. Eric confesó que había visto a Rebecca el año anterior, justo después de que nosotros perdiéramos a nuestro bebé.
Al exigirle saber por qué ella lo había buscado, Eric levantó la mirada sin rastro de engaño, reflejando únicamente miedo al pronunciar la razón: Rebecca conocía un secreto sobre mi propia madre. En ese instante comprendí que la presencia de Owen en nuestra casa era apenas el inicio de una verdad mucho más profunda.