HAGO MI PRIMER VUELO COMO PILOTO, GRACIAS POR TU BENDICIÓN»

Más de una vez estuvo a punto de abandonar.

Pero cada vez que pensaba en rendirse, recordaba a aquel niño que se quedaba mirando los aviones desde el suelo.

Y volvía a intentarlo.

Pasaron los años.

Llegaron los exámenes.

Llegaron los entrenamientos.

Llegaron los errores y también las pequeñas victorias.

Cada paso parecía acercarlo un poco más a la cabina que había imaginado tantas veces.

Hasta que un día recibió una noticia que le hizo quedarse en silencio.

Había llegado el momento.

Su primer vuelo como piloto estaba a punto de convertirse en realidad.

Alexander miró su uniforme.

Respiró profundamente.

Y por primera vez comprendió que aquel niño que miraba los aviones desde tierra estaba a punto de cumplir su promesa.

PARTE 2 — «¿Y SI NO SOY CAPAZ?»

La noche anterior a su primer vuelo, Alexander casi no pudo dormir.

No era falta de ilusión.

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