HAGO MI PRIMER VUELO COMO PILOTO, GRACIAS POR TU BENDICIÓN»

Era una mezcla de emoción, responsabilidad y nervios.

Había estudiado durante años para ese momento.

Había practicado.

Había escuchado consejos.

Había cometido errores y aprendido de ellos.

Pero ahora todo era diferente.

Ya no estaba imaginando cómo sería.

Ahora tenía que hacerlo.

Se levantó temprano.

Se preparó en silencio y observó su uniforme durante unos segundos.

Las insignias sobre sus hombros representaban mucho más que una profesión.

Representaban madrugadas.

Sacrificios.

Horas de estudio.

Dudas.

Y muchas veces en las que tuvo que decir “no puedo” para después obligarse a responder:

“Sí puedo. Solo necesito seguir.”

Antes de salir, llamó a su madre.

—Mamá.

—¿Sí, hijo?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *