Era una mezcla de emoción, responsabilidad y nervios.
Había estudiado durante años para ese momento.
Era una mezcla de emoción, responsabilidad y nervios.
Había estudiado durante años para ese momento.
Había practicado.
Había escuchado consejos.
Había cometido errores y aprendido de ellos.
Pero ahora todo era diferente.
Ya no estaba imaginando cómo sería.
Ahora tenía que hacerlo.
Se levantó temprano.
Se preparó en silencio y observó su uniforme durante unos segundos.
Las insignias sobre sus hombros representaban mucho más que una profesión.
Representaban madrugadas.
Sacrificios.
Horas de estudio.
Dudas.
Y muchas veces en las que tuvo que decir “no puedo” para después obligarse a responder:
“Sí puedo. Solo necesito seguir.”
Antes de salir, llamó a su madre.
—Mamá.
—¿Sí, hijo?