Pasé todo ese tiempo sentada en la sala de espera, sosteniendo en mi mano la pequeña tapa de su viejo telescopio.
Cuando finalmente salió el médico, mamá se levantó de inmediato.
El médico sonrió.
«Todo salió bien».
Han pasado dieciocho años desde aquel día.
Ahora el abuelo es muy mayor.
Pero todos los años, en la misma fecha, sigo yendo a su casa.
Colocamos dos colchones en el porche, ponemos el telescopio junto a la ventana y esperamos a que aparezca la primera estrella fugaz.
Y cada vez, sin excepción, el abuelo sonríe y me pregunta:
«Entonces, ¿esta noche también te vas a quedar a mi lado?»
Y desde la otra habitación, mamá siempre grita:
«¡Solo procura que esta vez no se quede dormida encima de ti, George!» 😭❤️
El corazón de una madre siempre está pensando en sus hijos y deseando que estén a salvo. ¿Estás de acuerdo? ❤️