Capítulo 2: La carta que mi hermana nunca se atrevió a enviar
Me quedé mirando aquel pequeño sobre durante casi un minuto.
No reconocía la letra.
Lo abrí cuidadosamente, procurando no romper el papel. Dentro había una hoja doblada y una fotografía antigua.
La fotografía mostraba a una niña de unos cinco años sentada sobre los hombros de un hombre. Detrás de ellos aparecía una casa blanca con un porche de madera.
Reconocí al hombre inmediatamente.
Era Ray, mi padre.
Y la niña era Megan.
En la parte posterior de la fotografía había una fecha: hacía dieciocho años.
Leí la carta.
«Thomas:
No sé si tengo derecho a escribirte. Probablemente no quieras saber nada de nosotros, y lo entendería.
Me llamo Megan. Soy tu hermana.
Sé que papá te abandonó cuando tenías trece años. Durante mucho tiempo me dijeron que te habías marchado porque no querías formar parte de nuestra