Yo (36M) estaba en el cuarto mes de mi tercer despliegue cuando apareció el mensaje. Era de madrugada para mí, primera hora de la tarde en casa. Haley, mi hija de 15 años, rara vez se comunicaba conmigo durante los despliegues; solo me decía el típico “Te quiero, papá” o me daba breves noticias sobre la escuela.
Esta vez era diferente.
“Papá, necesito contarte algo, pero tengo miedo”.