Audita Tu Empresa
Nada es infinito.
Ni el dinero.
Ni la paciencia.
Ni un matrimonio en el que solo una persona respeta los acuerdos.
Y a veces la cuenta más cara no es la que trae el mesero al final de la noche.
Es la que llega después, cuando por fin entiendes todo lo que llevabas años pagando para que otros vivieran cómodos a costa de ti.