Me casé con un desconocido que conocí en la sala de espera de un hospital para que no muriera solo; una semana después de nuestra boda, su abogado

SALA DE ESPERA.

Capilla.

Todos estos lugares ordinarios.

Todas estas historias inconclusas.

“Dejó de disculparse por llorar.”

***

Temprano por la mañana, había dormido quizás una hora.

La mochila seguía abierta.

El cuaderno seguía esperando en el fondo.

Esta vez, lo abrí.

La primera página contenía solo dos frases.

“A menudo creemos que la soledad es la ausencia de compañía.”

La mayoría de las veces, se trata de falta de atención.

El cuaderno seguía esperando en el fondo.

Esas palabras me resultaban extrañamente familiares, aunque no recordaba que Thomas las hubiera dicho en voz alta.

He pasado página.

No había ningún diario esperándome.

No hubo confesiones ni recuerdos de la infancia.

Ni siquiera había una cronología.

En cambio, cada página relataba un encuentro sencillo y cotidiano.

Ni siquiera había una cronología.

Sin nombres.

Solo unos instantes.

“Un joven padre, fuera de la sala de partos, fingía mirar su reloj cada treinta segundos. No le preocupaba la hora. Simplemente intentaba no llorar delante de su propio padre.”

Al pie de la página, Thomas había escrito: ” Finalmente lo abrazó”.

Fruncí el ceño.

” Intentaba no llorar delante de su propio padre.”

Eso fue todo.

Simplemente… ¿qué pasó después?

He pasado página.

Una anciana se quedó parada en el supermercado, mirando fijamente las cajas de sopa durante casi veinte minutos. No estaba decidiendo qué comprar. Se preguntaba si alguien notaría su ausencia si no volvía la semana siguiente.

Abajo: “Ella se comió la sopa.”

Simplemente… ¿qué pasó después?

Otra página.

“Un adolescente. Una parada de autobús. Perdió tres autobuses. Dijo que no estaba esperando ninguno. Simplemente no estaba listo para irse a casa.”

Abajo: “Subió al cuarto puesto”.

Página tras página, se desarrollaba exactamente de la misma manera.

Un veterano sentado solo en un parque.

Una viuda desayunando en silencio.

Una niña pequeña que se niega a visitar a su abuelo en cuidados intensivos.

Página tras página, se desarrollaba exactamente de la misma manera.

Thomas nunca escribió que estuviera ayudando a nadie a salir de esa situación.

Casi nunca hablaba de sí mismo.

En cambio, cada página terminaba con un pequeño paso adelante.

Ella se rió.

Se quedó dormido.

Llamó a su hermana.

Él regresó.

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