Una niña que finalmente sabía que si alguna vez volvía a gritar pidiendo ayuda, alguien acudiría.
Me acerqué y besé su cabeza.
Valeria volvió a mirar hacia afuera.
La lluvia golpeaba suavemente el vidrio.
Estudios de comunicaciones y medios
Las cortinas permanecían completamente abiertas.
Y desde aquel día, nadie volvió a cerrarlas por ella.