Lo que Owen había escrito antes de desaparecer hizo que su madre comenzara a cuestionar la versión oficial sobre aquel supuesto accidente. Durante años, el viaje anual al lago había sido una tradición familiar.
Para Owen, de trece años, aquellos días junto a su padre eran uno de los momentos más esperados del año. Pescar, caminar por el bosque, contar historias alrededor de la fogata… todo parecía formar parte de una infancia feliz.
Q aquel verano, todo terminó de la manera más terrible.
Owen desapareció durante una tormenta repentina y, pese a la intensa búsqueda de los equipos de rescate, nunca encontraron su cuerpo.
La policía terminó considerando el caso como un accidente.
Su madre, destrozada, apenas podía aceptar aquella realidad.
Sin embargo, unas semanas después del funeral, recibió una llamada que abrió una puerta que nadie esperaba.
Un sobre escondido en un escritorio
La llamada provenía de la señora Dilmore, la profesora de matemáticas de Owen.
—Necesito que venga a la escuela —le dijo con una voz extrañamente nerviosa—. Encontré algo que pertenece a su hijo.
Cuando la mujer llegó al salón, la profesora la esperaba junto a su escritorio.
Sobre la mesa había un pequeño sobre blanco.
La madre reconoció inmediatamente la letra.
“Para mamá”.
Sintió un escalofrío.