Autorizaciones cuestionables.
Transferencias detenidas.
Gastos personales cargados a Grupo Santillán.
Facturas emitidas por la empresa de Camila.
Equipos y documentos retirados sin autorización.
Mensajes donde ambos discutían qué pensaban hacer después de salir de México.
Y aquella fotografía.
Daniel sonriendo junto a Camila, con una joya robada en la muñeca de ella, acompañado por su propio mensaje:
“Cuando despiertes, no te quedará nada.”
Ese mismo día su abogado me llamó.
—Daniel quiere resolver esto discretamente.
Observé la cocina donde durante años había desayunado frente a un hombre que me hacía sentir culpable cada vez que cuestionaba algo.
—Yo también quería resolver muchas cosas discretamente —respondí—. Antes de descubrir cuánto llevaba ocultándome.
2 semanas después, el consejo despidió a Daniel por causa justificada.