Aquel vuelo a Chicago cambió el rumbo de mi vida

Casi me reí. —Vinimos a sorprenderte.

Cerró los ojos. Laila, en cambio, no parecía avergonzada. Al contrario, parecía aliviada.

—¿Esta no es la misma Laila que llegó llorando a mi casa hace seis meses? —pregunté señalándola.

—Megan, este no es el lugar.

—Acabas de anunciarle a un avión lleno de desconocidos que ella está esperando un hijo tuyo y que piensas casarte con ella. Puedes responderme en público.

Laila cruzó los brazos. —Por lo menos ya lo sabe.

Di un paso hacia ella. Tyler se interpuso.

—Megan, Mason está aquí. Piensa en él antes de armar un escándalo.

—Ahora te preocupa lo que ve Mason.

Le pregunté cuánto tiempo llevaba aquello. Tyler miró a Laila. Después me miró a mí.

—Casi un año.

Sentí que el piso se movía. —¿Cuándo pensabas decírmelo?

—Estaba buscando el momento adecuado.

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