Ordenó que se verificara la seguridad de la niña y se investigara cómo habían obtenido aquellas imágenes.
Dos días después, Sergio fue localizado y detenido para ser interrogado.
Al principio negó todo.
Aseguró que había entrado en la celda para realizar inspecciones extraordinarias.
Pero cuando los investigadores le mostraron las grabaciones y los registros alterados, su actitud cambió.
—Yo solo seguía instrucciones —murmuró.
—¿De quién? —preguntó Laura.
Sergio bajó la mirada.
—De Elena Vargas.
La subdirectora fue suspendida mientras avanzaba la investigación.
Pero antes de que pudieran interrogarla, desapareció.
Su automóvil fue encontrado abandonado cerca de una carretera.
Dentro había un teléfono destruido y una carpeta vacía.
Ricardo comenzó a comprender que el caso era mucho más complejo de lo que había imaginado.
Entonces llegó un resultado inesperado.
Los investigadores habían solicitado comparar los documentos antiguos de Carolina con los registros médicos originales de Ana.