Era exposición.
Esa noche Diego mandó un mensaje diferente.
«Mañana regreso antes».
Valeria lo leyó dos veces.
Karla y doña Carmen, según explicó él después, permanecerían en Cancún unos días porque la reservación ya estaba pagada y ellas habían decidido aprovecharla.
Diego tomaría un vuelo de regreso solo.
Por primera vez desde que comenzó el conflicto, él estaba dejando algo atrás para volver a hablar con su esposa.
Valeria no confundió ese gesto con una reparación.
Pero sí lo registró.
A la mañana siguiente se encontraron en el departamento de la colonia Del Valle.
Las cajas de regalos seguían donde las habían dejado.
Algunos moños estaban aplastados.
Las flores de la boda ya comenzaban a marchitarse.
Diego dejó su maleta junto a la puerta.
Parecía agotado.
—¿Podemos hablar sin abogados? —preguntó.
—Podemos hablar tú y yo.