Capítulo 2: La carta que mi hermana nunca se atrevió a enviar

Megan negó con la cabeza.

—No lo sé. Pero creo que se refiere a algo que ocurrió antes de que tú nacieras.

Aquella tarde llamé a Thomas Reed, un abogado especializado en recuperación de activos y fraude financiero que me había recomendado un conocido.

Le expliqué la situación y le envié fotografías de los documentos.

Su primera reacción fue de preocupación.

—Thomas, si estos documentos son auténticos, podría haber motivos para investigar una apropiación indebida de fondos y una falsificación de su consentimiento. Necesitamos conseguir los registros bancarios completos y comprobar la validez de esa declaración.

—¿Después de dieciocho años todavía puedo reclamar algo?

—Dependerá de las leyes aplicables, de las fechas y de cuándo tuvo conocimiento de los hechos. No quiero prometerle un resultado antes de revisar todo.

Por primera vez, alguien me estaba hablando con claridad.

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