Daniel dejó los documentos sobre la mesa. Las manos le temblaban.
—Vanessa, ¿desde cuándo?
Ella se sentó como si la silla le perteneciera.
—Desde que entendí que tu empresa podía perder una idea que ya estaba caminando fuera de sus muros. Alguien iba a registrarla. Preferí que no fuera una desconocida.
desconocida es la madre de mis hijos —dijo Daniel.
—La mujer que rechazó tu ayuda —replicó Vanessa.
Me incliné sobre la mesa.
—Nunca recibí esa ayuda. Me mostraste comprobantes a nombre de CMW Family Services. Yo no soy esa sociedad. No abrí esa cuenta. No firmé esos papeles.
Uno de los abogados de Daniel, que había subido detrás de nosotros sin que yo lo invitara, carraspeó.
—Si la beneficiaria no es la señora, habrá que revisar quién controlaba la sociedad.
—Ella —dijo Daniel, y señaló a Vanessa sin teatralidad—. Ella me dio el número. Ella me dijo que Claire no quería verme y que el dinero llegaba igual.