El dictamen de la justicia

Acomodé a Leo y a Luna en mis brazos, sintiendo el latido constante y sereno de sus corazones contra el mío bajo las mantas de seda. La farsa había terminado para siempre, dejando el camino despejado para construir un futuro seguro y lleno de justicia para mis pequeños.

El Fiscal General ingresó a la habitación minutos después, confirmando que las pruebas eran irrefutables y que la familia Sterling enfrentaría décadas en prisión por sus crímenes. Sonreí con la certeza de que ninguna amenaza volvería a cruzar la puerta de nuestro hogar, prometiéndoles a mis bebés una vida donde la verdad y la dignidad serían su único legado.

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