Mamá se acercó.
“¿Dónde están las herramientas que ya habías quitado?”.
Dereck la miró.
“Están en nuestro garaje”.
“¿Todas?”, pregunté.
“Sabía que dirías que no”.
“Todo lo que me llevé”.
Recogí mi bolso.
“Pues nos vamos a casa”.
***
La puerta del garaje estaba abierta cuando llegamos.
Dentro, había varias cajas de cartón junto al banco de trabajo de Dereck.
“Todo lo que me llevé”.
El viejo delantal de lona de papá para las herramientas estaba doblado encima de una de ellas.
Junto a él había un cepillo de madera.
La reconocí enseguida.
El mango tenía una esquina astillada.
Cuando tenía doce años, se me cayó al piso de concreto.
La reconocí enseguida.
Me daba un miedo terrible que papá se enfadara.
En cambio, se sentó a mi lado y me arregló el mango.