Y cada vez que pienso en aquel vestido rojo tan llamativo, recuerdo el sentido del humor de Jack, su amor y aquella extraordinaria amistad que ayudó a mantener viva su memoria.
El mejor amigo de mi hijo apareció en su funeral con un vestido rojo; mi esposo intentó echarlo, hasta que el chico tomó el micrófono y dijo algo que nos rompió el corazón.