El dolor no desaparece simplemente porque continúe la rutina. Muchas veces permanece escondido en pequeños momentos: una fecha, una fotografía, un lugar de la casa o una situación que provoca el deseo de compartirla con alguien que ya no está.
El desafío de seguir adelante
Cuidar a un niño pequeño mientras se atraviesa un duelo puede ser especialmente difícil. Hay días en los que el cansancio físico se mezcla con emociones intensas.
Sin embargo, también puede existir una poderosa razón para levantarse cada mañana.
Para Michele, esa razón estaba en su propia sonrisa, en sus primeros descubrimientos y en cada pequeño avance. Aunque todavía no podía comprender completamente lo que había ocurrido, necesitaba sentirse protegido, querido y acompañado.
La persona que lo cuidaba se hizo entonces una promesa: Michele no se sentiría solo.