La carta que no escribí

Ana lo miró fijamente, le sostuvo la mano y le preguntó Mírame bien, Ethan, ¿me recuerdas o me estás eligiendo?, y Ethan abrió la boca sin saber si su respuesta la haría quedarse o marcharse para siempre.Parte 14. Un primer día nuevo

No la recordaba como antes, y lo dije sin bajar la mirada, porque ya no quería esconderme detrás de una frase amable que sonara a recuerdo. Le dije que la estaba eligiendo ahora, en aquella entrada fría, con la pulsera antigua en la muñeca y el cuaderno en el bolsillo, y que esa elección era lo único que podía ofrecerle sin mentir. Quería conocerla despacio, con un café y una conversación, sin usar la promesa antigua como si fuera un recuerdo, porque una promesa repetida no era lo mismo que una verdad vivida. Ana me escuchó en silencio, sin interrumpirme, y yo sentí que cada palabra me dejaba más ligero, como si por fin hubiera dejado de cargar con un pasado que no era mío.

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