No olvides comprar leche si pasas por la tienda.
Tan cotidiana.
Tan normal.
Tan propia de una pareja casada.
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Escribió varias respuestas y las borró.
Hasta que dejó de buscar palabras.
Volvió a mirar a la mujer con la chamarra.
Y escribió una sola frase.
La chamarra se le ve bien a ella.
Envió el mensaje.
Daniel tenía el teléfono en la mano.
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Bajó la mirada.
Desde aquella distancia, ella pudo notar cómo su postura cambiaba.
Sus hombros se tensaron.
Levantó la cabeza.
Miró hacia atrás.
Después hacia los lados.
Como alguien que acababa de entender que la persona que intentaba evitar estaba mucho más cerca de lo que imaginaba.
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El teléfono de ella volvió a sonar.
Daniel estaba llamando.
Ella no contestó.
La segunda llamada tampoco.
Entonces él comenzó a buscar entre las gradas.
Durante siete años, ella había aprendido cómo la encontraba entre una multitud.