En ese instante, la historia dejó de ser solamente una traición vista en una pantalla gigante.
Se convirtió en una mentira que había involucrado a dos personas.
La esposa apretó la chamarra entre sus manos.
Volvió a mirar la pequeña marca blanca cerca del bolsillo izquierdo.
No había duda.
Era la misma prenda.
Era la misma historia.
Pero todavía faltaba una parte que ninguno de los dos conocía.
Porque la otra mujer tenía algo guardado en su teléfono.
Algo que Daniel no esperaba que saliera a la luz frente a ambas.
Y antes de escuchar cualquier explicación de él, decidió mostrarlo.