Nina añadió que uno de los embargos afectaba a esa sociedad vinculada a Briarwood, no solo a la empresa familiar, así que el riesgo no se limitaba a Wells Development. El proyecto que el padre de Arturo presentaba estaba atravesado por deudas, medidas legales y un socio oculto que yo conocía demasiado bien. Pensé en el espacio reservado para mi firma y en firmar sin la revisión de Nina, y sentí un escalofrío que no era miedo, sino lucidez. No se trataba solo de una boda ni de una familia que me subestimaba, sino de un entramado que podría haber expuesto mi patrimonio sin comprender su alcance.
Después de la llamada, revisé mis mensajes con Daniel y comprendí que había reaparecido semanas antes de conocer a Arturo, aunque entonces no le di importancia. Recordé un mensaje breve, en el que me preguntaba cómo me iba y si seguía en lo mismo, al que respondí con cortesía sin sospechar nada. También recordé haberlo visto en un evento donde coincidimos sin planearlo, al menos eso creí, pensando que el pasado a veces regresa sin intención. Ahora, con la información de Nina, aquellos encuentros ya no parecían encuentros, sino aproximaciones calculadas para medir mi situación, mi disponibilidad y mi cercanía.