Al salir por última vez del salón donde me habían llamado fácil, ya no sostenía un regalo para ganarme a una familia, sino la propiedad de la empresa que había decidido no entregar.
La dueña
Al salir por última vez del salón donde me habían llamado fácil, ya no sostenía un regalo para ganarme a una familia, sino la propiedad de la empresa que había decidido no entregar.