LE CORTÉ EL PASTO GRATIS A MI VECINA DE 82 AÑOS Y AL DÍA SIGUIENTE LLEGÓ LA POLICÍA

Me explicó que, meses antes, Richard había intentado conseguir acceso a las cuentas de su tía mediante documentos que ella jamás había autorizado.

Gus había guardado copias de correos, movimientos bancarios y una grabación donde Richard presionaba a Margaret para vender la casa.

—¿Por qué no lo denunciaron antes? —pregunté.

—Margaret ya había acudido a las autoridades. La investigación estaba en curso, pero temía que Richard destruyera las pruebas originales.

Thomas me pidió que acudiera a su despacho acompañada de mi abogada. Cuando llegamos, nos mostró el testamento completo.

Margaret había dejado la mayor parte de su patrimonio a la fundación que creó con Gus. A mí me había nombrado beneficiaria de un fondo destinado a garantizar una vivienda estable para mi bebé y para mí.

Además, me ofrecía la posibilidad de colaborar con la fundación cuando estuviera preparada.

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