Seis meses después, Noah y Nathaniel dormían en una habitación luminosa de la casa Harrington. Habían pasado semanas en cuidados neonatales, pero los dos crecían fuertes. Cada día, al verlos abrir los ojos, recordaba el cheque de Adrian y las palabras con que había intentado convencerme de que mis hijos no valían la pena.
Mientras tanto, Cole Holdings se preparaba para presentar su oferta por el Proyecto Atlántico. Adrian estaba seguro de que conseguiría el contrato. No sabía que Blue Horizon Capital, el fondo que podía respaldar la operación, tenía una nueva directora.
Yo.
El día de la reunión entré en la sala de juntas acompañada por Thomas. Adrian se levantó para saludarme, todavía con una sonrisa de hombre que creía tener el triunfo asegurado.
—Señora Harrington —dijo Thomas—, le presento a Adrian Cole, presidente de Cole Holdings.