No contesté.
Fui directamente al
dormitorio.
El armario estaba exactamente como Julian lo había dejado: camisas colgadas por colores, zapatos perfectamente alineados y una vieja maleta en la esquina.
Me arrodillé.
—La carta decía que había una tabla suelta.
Chloe comenzó a ayudarme.
Tardamos varios minutos en encontrarla.
Finalmente presioné una de las tablas del suelo y escuché un pequeño golpe.
La levantamos.
Debajo había una caja metálica gris.
En la tapa estaban escritas dos palabras:
PARA NORA.
Chloe se llevó una mano a la boca.
Saqué la caja y la coloqué sobre la cama.
Dentro había decenas de sobres.
Todos tenían fechas.
Para tu sexto cumpleaños.
Para tu primer día de instituto.
Para cuando tengas el corazón roto por primera vez.
Para cuando aprendas a conducir.
Para cuando te enamores.
Para el día de tu boda.
Sentí que las lágrimas me nublaban la vista.