Ethan estaba acomodando equipaje en el compartimiento superior. Chloe, su prometida, miraba su celular.
Y Patricia estaba sentada junto a la ventana, en el asiento 9A.
Mi asiento.
Llevaba un chal azul marino sobre los hombros y hojeaba tranquilamente una revista.
—Mamá, qué bueno que alcanzaste —dijo Ethan.
Miré el número sobre la ventana.
—Ethan, ese es mi lugar.
Chloe levantó apenas los ojos.
—A mi mamá le viene mejor sentarse junto a la ventana.
Esperé que alguien se levantara.
Nadie lo hizo.
—¿Y dónde me voy a sentar yo? —pregunté.
Ethan señaló hacia el fondo del vagón.
—En el 28D. Está libre para ti.
Volteé.
Era un asiento de pasillo, cerca de los baños.
—Pero mi boleto dice 9A.
—Ya sé, mamá. Pensamos que no ibas a alcanzar el tren.
—Aquí estoy, hijo.
Patricia bajó su revista.
—Es que a mí me marea mucho viajar si no veo hacia afuera.