Salí corriendo.
Al día siguiente, me pidió que me quedara después de clase.
Cerró la puerta.
“Ayer viste algo que entendiste mal.”
Le dije que la había visto guardando dinero de la escuela en su bolso.
Su sonrisa desapareció.
Entonces me dijo algo que me aterrorizó.
Dijo que mi abuela podría meterse en problemas si yo empezaba a contar mentiras.
Sabía que mi abuela era la persona que me estaba criando.
Dijo que los adultos podían perder la custodia