—Mi hermana no abandonó a nuestra familia porque no quisiera trabajar —comenzó—. Se fue porque tenía una vocación distinta de la que nuestro padre había elegido para ella.
Gerald avanzó un paso hacia el escenario.
—Clare, basta. Éste no es el momento.
Mi hermana levantó la mirada.
—Papá, durante quince años tú elegiste cuándo se podía hablar de Evelyn. Hoy voy a hacerlo yo.
David permaneció cerca de ella, sin quitarle el micrófono ni intentar hablar en su lugar.
Clare respiró profundamente.
—Este documento confirma oficialmente el ascenso de Evelyn Ulette al rango de mayor general de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
Al principio sólo escuché el ruido de una silla moviéndose.
Después, un murmullo recorrió el salón.
Richard dejó de jugar con su reloj.
Margaret miró a mi padre, esperando que dijera algo que devolviera las cosas a su sitio.