PARTE 2 / Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

—Depende de los cargos. Fraude, falsificación, violencia familiar, lesiones… No puedo darte una cifra sin ver el expediente.

—Necesito que me representes.

Hubo una pausa

—Mi anticipo es de doscientos mil pesos.

Alejandro se quedó callado.

No tenía ese dinero.

Todo lo que usaba provenía de Valeria.

Sus tarjetas adicionales.

Su automóvil.

Su seguro médico.

Su estilo de vida.

Hasta el traje que llevaba puesto había sido pagado con una tarjeta de ella.

—Te llamo después —murmuró.

Pero ya no tuvo tiempo.

A las siete y veinte de la noche, tres golpes resonaron en la puerta.

Alejandro abrió.

Dos agentes estaban en el pasillo.

—Alejandro Salazar, queda detenido por su probable participación en los delitos de violencia familiar y lesiones.

Él retrocedió.

—Esto es una confusión.

Uno de los agentes colocó una mano sobre su brazo.

—Dese la vuelta, por favor.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *