PARTE 2 / Durante el desayuno, mi esposo me arrojó café hirviendo al rostro porque me negué a darle mi tarjeta bancaria a su hermana. Me dijo: “O obedeces o te vas”. Fui al hospital, guardé el informe médico y, al regresar, dejé mi anillo de bodas sobre la mesa… sin imaginar lo que él encontraría después

Durante el interrogatorio, Rebeca negó todo.

Después culpó a Alejandro.

Luego aseguró que Valeria le había regalado el dinero.

Finalmente, cuando le mostraron los mensajes, pidió negociar.

Estaba dispuesta a declarar contra su hermano a cambio de una reducción de cargos.

Alejandro recibió la noticia desde el centro de detención.

—Mi hermana jamás haría eso —dijo.

Su abogado dejó una copia de la declaración sobre la mesa.

—Ya lo hizo.

Alejandro leyó las primeras líneas.

Rebeca afirmaba que él había diseñado el fraude.

Que él falsificó la firma.

Que él planeaba obligar a Valeria a compartir la propiedad del departamento.

Que ella solo obedecía sus instrucciones.

Alejandro apretó los dientes.

—Está mintiendo.

—Tal vez. Pero tiene mensajes donde tú le dices qué hacer.

Por primera vez desde su arresto, Alejandro lloró.

No por Valeria.

No por la quemadura.

No por el daño que había causado.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *