Parte 2: EL ABOGADO QUEKARA TODOS SUBESTIMARON HASTA QUE HIZO CALLAR A TODO EL TRIBUNAL

Guardé la última carpeta.

—Sí.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Lo miré con tranquilidad.

—Porque nunca preguntaste quién era.

Solo te preocupaba quién podía servirte.

Él bajó la vista.

Por primera vez desde que lo conocía, no tenía ninguna respuesta.

Salí del edificio.

El aire de otoñoera frío.

Respiré profundamente.

No sentía euforia.

Ni deseo de venganza.

Solo una inmensa paz.

Había pasado años permitiendo que otros definieran mi valor.

Aquella mañana no gané únicamente un juicio.

Recuperé mi nombre.

Y comprendí que la mayor victoria no consistía en derrotar a quienes me subestimaron.

Sino en dejar de necesitar que ellos reconocieran lo que siempre fui.

Fin.

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