Y entonces llegó la última parte del plan.
Se envió una comunicación oficial a Brandon.
No decía que yo estaba viva.
Decía que había aparecido nueva evidencia sobre mi muerte y que la aseguradora retrasaría el pago.
Brandon entró en pánico.
Llamó a Gretchen.
No sabía que ella ya estaba colaborando con la policía.
—¿Qué hiciste? —preguntó.
—Nada.
—La aseguradora está haciendo preguntas.
—No pueden probar nada.
—¿Y si encuentran el cuerpo?
Brandon guardó silencio.
Gretchen preguntó:
—¿Qué hiciste con ella?
Él respondió:
—Lo mismo que habíamos planeado.
La conversación quedó grabada.
Pero todavía quería más.
Gretchen preguntó:
—¿Y si sobrevivió?
Brandon se rio.
—No sobrevivió.
Esa fue la frase que lo condenó.
Tres semanas después de mi supuesta muerte, Brandon fue detenido.
Yo seguía en un lugar protegido.
Mi bebé crecía.
Y por primera vez desde aquella montaña pude dormir sin escuchar en mi cabeza el sonido de aquella caída.