PARTE 2: EL HONOR DE UNA HEROÍNA KARA

Mi madre dejó escapar un pequeño grito.

—¡Rachel!

Mi hermana comenzó a llorar.

—¡No quería que las cosas fueran así!

Alexander retrocedió un paso.

—¿Le dijiste eso a tu propia hermana?

Rachel bajó la mirada.

—Estaba nerviosa por la boda.

El príncipe negó lentamente.

—Estar nerviosa no justifica humillar a alguien.

El rey permaneció en silencio.

Después pronunció unas palabras que hicieron que Rachel levantara la cabeza.

—En nuestra familia, el respeto no se mide por los títulos.

Sentí que las lágrimas me llenaban los ojos.

Durante semanas había intentado convencerme de que las palabras de Rachel no importaban.

Pero sí importaban.

Porque venían de alguien a quien había protegido desde la infancia.

La misma niña a la que había acompañado a la escuela cuando tenía miedo.

La misma adolescente a la que había prestado mis ahorros para pagar sus estudios.

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