Así que acepté.
El día de nuestro encuentro me preparé como me había preparado muchos años atrás para mi primera cena con mi esposo.
Me puse mi vestido más bonito.
Me arreglé el cabello.
Me puse un poco de perfume.
Mi corazón latía con fuerza.
Pero cuando Daniel entró en la cafetería, por un momento me quedé desconcertada.
No se parecía a sus fotografías.
Y no me refiero a que fuera ligeramente diferente.
Daba una impresión completamente distinta.
En lugar del hombre atractivo y seguro que había visto en internet, frente a mí había un joven bastante común, algo torpe y que tampoco parecía especialmente bien arreglado.
Sentí como si algo dentro de mí se quebrara.
Lean la continuación en los comentarios, queridas mujeres. De verdad será una lección para todas. ‼️👇
Pero no quise juzgarlo por su apariencia.