—Eso no es una disculpa completa.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Tienes razón. Te pegué. Te mentí. Dejé que Verónica y yo usáramos tu dinero. Te hice sentir como si no tuvieras derecho a estar en tu propia casa. No hay explicación que lo justifique.
Mi garganta ardió
—No
—Quiero arreglarlo
—Entonces devuelve lo que tomaste. Hazte responsable. Aprende a cuidar de tus hijos sin usar a tu madre como cuenta bancaria. Y no me pides que olvides para que tú te sientas mejor.
Asintió
—Lo haré
No le dije que lo perdonaba.
Porque aún no podía.
Pero tampoco cerré la puerta para siempre.
Sofía y Mateo volvieron a visitarme cuando el acuerdo legal lo permitió. Nunca hable mal de sus padres frente a ellos. No quería quecargarán con pecados que no les pertenecen.
Hola galletas con Sofía en la cocina.