—Victoria me engañó.
Cerré los ojos.
—Tus decisiones fueron tuyas, Julián.
—No entiendes. Ella sabía cosas sobre ti.
Sentí que el corazón comenzaba a acelerarse.
—¿Qué cosas?
Julián guardó silencio.
Después respondió:
—Sabía que tu padre había dejado una fortuna.
Me quedé inmóvil.
—¿Desde cuándo?
Su voz tembló.
—Desde antes de nuestra boda.
Durante varios segundos no pude respirar.
—Julián, ¿qué estás diciendo?
—Victoria trabajó para un despacho que investigó las empresas de tu familia.
Apreté el teléfono.
—¿Y tú lo sabías?
El silencio fue demasiado largo.
Finalmente susurró:
—No al principio.
Sentí un dolor profundo.
—¿Cuándo lo descubriste?Julián comenzó a llorar.
—Hace cuatro años.
Me apoyé contra la pared.
Durante cuatro años mi marido había sabido que yo no era la mujer sin recursos que fingía creer.
Durante cuatro años había permitido que su madre me humillara.