Julián enderezó la espalda.
Había esperado aquel momento durante meses.
—Por favor, recibamos a la señora Clara Sterling.
El aplauso comenzó.
Y yo entré.
Caminé por el pasillo central sin apresurarme.
Vi cómo Victoria dejaba de sonreír.
Vi cómo mi suegra bajaba lentamente su copa.
Pero la expresión de Julián fue la que jamás olvidaría.
Primero, confusión.
Después, incredulidad.
Finalmente, un miedo tan evidente que pareció quedarse sin aire.
—¿Clara? —susurró.
Subí al escenario.
Tomé el micrófono.
—Buenas noches. Soy Clara Sterling, presidenta de Sterling Investment Group.
El silencio que siguió fue absoluto.
Hablé de nuestros proyectos, de las inversiones realizadas y de la importancia de la transparencia empresarial.
No mencioné a Julián.
No mencioné a Victoria.
No necesitaba hacerlo.
Cuando terminó mi intervención, el director legal anunció que determinados acuerdos de financiación permanecerían sujetos a una revisión de cumplimiento.