PARTE 2 — LA DUEÑA DEL IMPERIO

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Y lo hicimos.

Negué lentamente.

—No, Julián. Yo construí un hogar. Tú construiste una imagen.

Entré en el coche.

—Y esta noche, por primera vez, dejé de sostenerla.

A la mañana siguiente solicité formalmente el divorcio.

Mi equipo jurídico también preservó la grabación en la que Julián y Victoria discutían la posibilidad de presentarme como incapaz de administrar mis bienes.

No sabía si habían llegado a preparar documentos.

Pero no iba a esperar para averiguarlo.

Tres días después, recibí una llamada de mi director financiero.

—Señora Sterling, encontramos algo extrañoMe incorporé.

—¿Qué sucedió?

—Frost Consulting recibió pagos vinculados a un proyecto que nunca fue ejecutado.

—¿Cuánto dinero?

—Casi cuatro millones de dólares.

Sentí un escalofrío.

—¿Quién aprobó las transferencias?

Hubo un silencio.

—Las autorizaciones incluyen la firma de Julián Vance.

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