—¿Qué está pasando?
Él no respondió.
Raymond continuó:
—Durante los últimos tres años, mi hija decidió construir su propia vida, lejos de mi dinero y de mis contactos. Respeté su decisión porque creí que merecía descubrir quién era por sí misma.
Hizo una pausa.
—Esta noche ha decidido regresar a mi lado. Y me alegra que lo haya hecho.
Los aplausos comenzaron lentamente.
Después se extendieron por todo el salón.
Phoebe sintió cientos de miradas sobre ella.
Pero solo buscó una.
La de Spencer.
Él parecía incapaz de comprender lo que estaba viendo.
Finalmente, logró acercarse.
—Phoebe, tenemos que hablar.
Ella lo miró con serenidad.
—¿Ahora sí quieres que te acompañe a un evento?
Algunos invitados, que estaban cerca, escucharon la pregunta.
Spencer palideció.
—No es el momento.
—Tienes razón. Hace una hora tampoco te parecía el momento de tratarme como a tu esposa.