Además, el documento identificaba expresamente a las personas autorizadas para administrar los activos.
Ricardo no aparecía entre ellas.
—Pero ¿por qué quería la carpeta? —pregunté.
Laura abrió el sobre sellado.
Dentro había una carta escrita a mano por mi padre.
Reconocí inmediatamente su letra inclinada.
«Mariana:
Si estás leyendo esto, significa que algo ocurrió que me impidió explicarte personalmente lo que descubrí.
No quiero que vivas con miedo, ni que desconfíes de todo el mundo. Pero necesito que comprendas algo: no todas las personas que se acercan a ti por amor desean lo mejor para ti.
Si Ricardo intenta obtener el control de tus participaciones, no lo enfrentes sola. Busca asesoría independiente y protege los documentos originales.
Y recuerda: el dinero no es lo más importante que te dejo. Lo más importante es que tengas la libertad de decidir tu propia vida».