Dante cerró los ojos, aliviado.
Después señaló la silla.
—Por favor.
Me senté.
Él permaneció de
pie unos segundos antes de hacerlo.
—Mi matrimonio con Victoria nunca fue lo que parecía.
Solté una risa amarga.
—Vi cómo la besabas frente al altar.
—Lo sé.
—Vi cómo le prometías fidelidad.
—Lo sé.
—Entonces no insultes mi inteligencia.
Dante bajó la cabeza.
—Tu padre me obligó a casarme con ella.
Sentí que el corazón se me detenía.
—Mi padre murió hace cuatro años.
—Y antes de morir dejó una deuda que amenazaba con destruir a toda tu familia.
Lo miré incrédula.
—¿Qué deuda?
Dante sacó una carpeta.
Dentro había documentos bancarios, fotografías y un contrato firmado por mi padre.
—Tu padre debía cuarenta millones de dólares a una organización vinculada a los Moretti.
Me quedé sin respiración.