Cuando me vio, su rostro perdió el color.
—Preston.
Los niñoslevantaron la mirada.
Sentí un dolor insoportable al observarlos.
Tenían mis ojos.
Mi sonrisa.
Incluso la pequeña cicatriz en la ceja izquierda que también había tenido mi padre.
—Necesito hablar contigo —susurré.
Naomi apretó el trapo entre sus manos.
—No tenemos nada que hablar.
—Sé que intentaste contactarme.
Sus ojos se llenaron inmediatamente de lágrimas.
—Te escribí cuando descubrí que estaba embarazada. Te envié fotografías de las ecografías. Te supliqué que me llamaras.
Bajé la cabeza.
—Nunca recibí nada.
Naomi soltó una risa amarga.
—Tu madre me dijo que habías leído todas las cartas.
Sentí que el corazón se me rompía.
—Me mintió.
—También me dijo que pagarías para quitarme a mis hijos si volvía a buscarte.
Me quedé inmóvil.
—Jamás habría hecho eso.